La hazaña más recordada de un modesto en la Copa

La Copa del Rey regresa de nuevo con la fase de dieciseisavos de final. En Desde El Córner, recordaremos algunas de esas grandes gestas que los equipos más modestos han conseguido en el torneo del KO. En el artículo de hoy, un equipo de la provincia de Burgos será el protagonista.

La temporada 2011-2012 pasó a los anales de la historia de la Copa del Rey. Un equipo de Segunda División B alcanzó las semifinales del torneo. Este fue el CD Mirandés, de la localidad de Miranda del Ebro. Tuvo que eliminar a tres equipos de su categoría para enfrentarse a un primera división. En dieciseisavos de final, se las vio ante un equipo Champions, el Villarreal. Por aquel entonces, en el “submarino amarillo” jugaban Guisseppe Rossi, Nilmar, Carlos Marchena, Cani y Bruno Soriano. Sin embargo, se vieron sorprendidos en El Madrigal, donde cayeron por cero a dos. El empate a uno en Anduva certificó la sorpresa. A partir de ahí, el “conjunto jabato” se convirtió en un auténtico matagigantes.

La siguiente ronda les emparejó con el Racing de Santander, otro clásico del fútbol español. Aunque en aquella temporada los santanderinos descendieron a segunda, seguían siendo un rival de dos categorías por encima. Sin embargo, los burgaleses no se amedrentaron y pasaron con un global de tres a uno, idéntico al de la ronda anterior. De esta forma, el CD Mirandés se plantó en cuartos de final, donde se midieron al RCD Espanyol. El tres a dos de la ida parecía poner fin al sueño, pero nada más lejos de la realidad. En la vuelta, “los rojillos” consiguieron ganar ante su afición por dos a uno, y avanzar a semifinales por goles fuera de casa.

De esta forma, una población de 35 mil habitantes había metido a su equipo entre los cuatro mejores del torneo copero. De entre todos los jugadores del equipo rojinegro, Pablo Infante se erigió como una figura trascendental. Anotó siete goles en la Copa del Rey, incluyendo dos contra el Villarreal saliendo desde el banquillo. Por otro lado, ese mismo año, el CD Mirandés consiguió subir a Segunda División por primera vez en la historia, completando un año histórico.

Ya en tiempos más recientes, en la Copa de 2020, el CD Mirandés volvió a lograr esta gesta. Las eliminatorias eran a partido único y en el campo del equipo de menor categoría. Además, “los jabatos”  ya llevaban bastantes años en segunda división. Pese a ello, no deja de ser una sorpresa mayúscula, y más aun alcanzando una marca que ellos mismos habían registrado. Dejaron atrás a equipos como Celta, Villarreal y Sevilla. Anduva demostró ser un fortín. Esta vez, fue otro vasco el que les apeó en semifinales, la Real Sociedad, que a la postre fue campeona en una temporada marcada por el COVID-19.

El idilio del CD Mirandés con la Copa del Rey trasciende más allá de la alegría que supone ganar un título. Deja claro que, a veces, no es necesario levantar el trofeo para pasar a la historia y ser recordado. Este es un ejemplo de que en este torneo todo es posible, y donde David también puede con Goliat.

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